Los miembros del club subieron está carta a su cuenta de Facebook.-

Esta es la carta: 

Queridos amigos, el pasado sábado 3 de diciembre, el Club de Planeadores Bolívar escribió la página mas triste de sus 80 años de vida y con certeza, será de aquí en adelante, el desafío mas grande que nos toque enfrentar como institución. 
Corría el año 2.000, y mientras los planeadores del club despegaban y aterrizaban en su cotidiana actividad, había siempre un joven en la plataforma de la torre, con su Toyota Hilux Bordeaux llena de aeromodelos, que nos veía volar desde allí. Siempre la camioneta cargada de planos, fuselajes, radios, baterías, arrancadores, motores, bidones de combustible y herramientas; veíamos desde los hangares como este joven aficionado al aeromodelismo (de un nivel de puntillismo que asombraba) observaba la actividad aeronáutica desde allá, a lo lejos, pero con atención, mientras experimentaba maniobras con sus aviones de madera balsa. Hasta que, en el 2002, se acercó al club y decidió dejar de lado por un momento sus creaciones, sus modelos, para probar con el vuelo en planeador. Y desde entonces, se generó una sinergia entre el vuelo a vela y él, que duraría hasta la posteridad. 
Mauricio Pérez fue un gran hombre y un gran amigo de todos nosotros, en el aire, pero principalmente en la tierra. 
Con su deseo de disfrutar el vuelo, perfeccionarse y experimentar diferentes entornos para volar, contagió de sus valores, su alegría, entusiasmo y camaradería, todos los lugares donde pisó (que fueron muchos). 
Debutó en los campeonatos con el PW5 “FF” en Rafaela-Santa Fe allá por 2005, obteniendo excelentes resultados durante 3 (tres) años consecutivos en la misma sede, y como corolario, ganando el último campeonato regional. Obtuvo excelentes actuaciones individuales en competencias nacionales, principalmente con su planeador “Delta-Bravo”, el Cirrus Open con el que ganó memorablemente 5 pruebas en aquel recordado campeonato argentino de Rafaela 2008. Asiduo visitante de Chos Malal - Neuquén y el vuelo en onda de montaña, donde aún siendo alumno en el 2002, participó de la primer expedición de invierno que se realizara en dicho aeropuerto, alcanzando por primera vez en invierno, peleando con el frío y la escarcha en la cabina, la altura de 8.000 Mts sobre el nivel del mar en planeador. 
Año tras año, participaba de los encuentros de montaña en “Chosma” obteniendo en el año 2012, el Record Argentino de velocidad en Ida y Vuelta de 200 Kms., con la extraordinaria marca de 171 Kms/h. (récord argentino aún vigente). Con mas de 1.500 Hs. de vuelo en planeador y una basta experiencia en diversas regiones geográficas, “Hombre” era un gran apasionado del vuelo. 
Caballero del aire, pero también en la tierra, supo generar vínculos de afecto no sólo en el ambiente volovelístico nacional, a lo largo y a lo ancho del país, sino también a escala mundial. Generó sorprendente empatía con grandes referentes del deporte a nivel global. 
Luego de un impasse de varios meses por una dificultad con una de sus rodillas (por una caída en moto), volvió esta temporada de vuelo mas recargado que nunca. El pasado Lunes (feriado) 28 de Noviembre, feliz de volver a volar en un día con condiciones excepcionales, realizamos una tarea de aproximadamente 300 Kms de distancia, a una velocidad promedio realmente muy buena de 110 Kms./h. Y como siempre, con esa picardía que lo destacaba para las pruebas de área, extendió distancia donde nadie mas lo hizo (de los 8 que volamos ese día), para no llegar antes y así mantener su promedio. Con ese mismo entusiasmo, cinco días después, en una tarde de sábado normal, con algunos cúmulos asomado en el sudeste, Mauri (animándonos por mensaje de texto para que lo acompañemos) decoló solo, sin inconvenientes, para hacer otro de sus tantos vuelos. Escasos minutos luego del despegue habló por radio con la base (en tierra) comunicando sus observaciones del día, y avisando que estaba todo perfectamente en condiciones. Algo menos de media hora luego, llamaron al club para verificar una información de que había algún un inconveniente con alguna aeronave, sin precisarnos mayores detalles. 
Dadas las condiciones favorables del día, que sólo Mauri estaba volando sin otras aeronaves en vuelo, era muy poco probable lo que nos enunciaban. 
No podía ser. En el club estaba todo bien. Alguien había entendido mal. 
Y todavía hoy, para todos nosotros, aún no puede ser. No puede ser que Mauri se haya ido demasiado pronto. Que se haya llevado su alegría, sus convicciones, su optimismo, sus valores y toda la buena vibra que transmitía. Este no es el ciclo natural de la vida, y por eso nos resulta tan difícil de aceptar. No podemos evitar cuestionar su partida y enfrentar con ira y desilusión la particular decisión divina de su vuelo final. Pero evidentemente, y pese a que no consigamos entender porque Dios siempre se lleva a los mejores, seguramente será porque tiene un plan superior para todos ellos. 
Es por eso, que pese a su partida, su legado se mantendrá vivo entre nosotros. En nuestra memoria y en nuestros corazones. Su espíritu y su energía, serán parte de nosotros a donde vayamos. No se fue de nosotros por perecer. El fue, es y será parte de este club, y de este grupo de amigos mientras este club exista y tenga vida. Y gracias a gente como él, vamos a tener vida para llevarlo con nosotros por muchísimo tiempo más. 
Por eso, cuando nos sintamos débiles, ahogados y hasta abatidos, tendremos en mente su última animosa invitación para nosotros...

:- “Vamos muchachos, a abrir los hangares que hay 2.000...”

Te recordaremos eternamente por todo lo bueno que nos dejaste. Seguramente nos volveremos a encontrar pronto en nuestro mejor entorno, el que aún sin pertenecernos amamos; entre las nubes...

Hasta siempre Mauri.

Tus amigos del club

ML

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