GENTE  29 de junio de 2017

Un bolivarense mano a mano con el Papa Francisco en el Vaticano

Se trata del Dr. Juan Ignacio Ochoa, quien es médico bolivarense y su familia está radicada en nuestra ciudad. ‘Nacho’ como lo llaman, estuvo trabajando en el Hospital de Bolívar hasta el año pasado, y ahora trabaja en Buenos Aires en el sanatorio Los Arcos. Según pudo saber este medio, Juan Ignacio junto con su amigo Claudio Camiletti, un estilista de Carlos Casares, decidieron realiza un viaje por Europa y fue así como tuvieron el honor de estar con el Papa Francisco en persona.

Juan Ignacio hablará este sábado 1 de julio, en el programa La Radio con Marcela Suárez al regresar a Argentina por FM10. 

A continuación, dejamos una nota publicada por Casares Online, ciudad de donde es oriundo su amigo, donde relatan la experiencia vividas. 

El estilista Claudio Camiletti (Carlos Casares) desde hace un par de días se encuentra vacacionando junto a un amigo (Nacho de Bolívar) por Europa, donde estuvo en Francia, Italia entre otros lugares muy bellos, por cierto, pero su viaje tuvo su momento de mayor felicidad.

Fue esta madrugada cuando no solo pudo ver al Papa Francisco sino que lo pudo saludar, estrecharle la mano, dialogar y como corolario el Sumo Pontífice le regalo un Rosario.

Con Claudio

Casares on line se puso en contacto con el casarense y le pedimos que nos narrara como fue este momento, que seguramente será recordado eternamente y esto nos señalaba:

“Mira comenzó hace 20 días, cuando envié una carta que se envía a la Prefettura Della Casa Pontificia en Bs As. A los tres días respondieron. Te mandan un mail con un número de seguridad para retirar de la puerta de bronce. Ahí la guardia suiza controla que puedas pasar a retirar. Al salir salí con las dos entradas. Lo cual tenía un número y cartón amarillo. Hoy 4 de la mañana fuimos a hacer la cola ya que es multitud. Bueno llegamos temprano y esperamos.

Luego más tarde se hablaba de qué color tenía uno y otro. Yo sin saber nada donde nos ubicaban dije mmm… no sé. Será ahí. Al abrir la gente corrió para tomar lugar. Perdí a mi amigo y dije ok. Será donde sea. La idea era cerca de las vallas donde pasa con el papa móvil. Pregunté a la Guardia Suiza y me dicen: acompáñame. Yo creí que en medio de todo y listo, pero no. Me acompañó hasta el lateral derecho mirando a la iglesia donde son numeradas; ósea al lado de donde Francisco se sienta. Pegado a las vallas. Ahí estaba solo. Ya sin mi amigo (Nacho).

Hablé con seguridad y pedí buscar a mi amigo, lo cual en la fila posterior había unos chicos de Santa Fe y ellos me dijeron por dónde lo habían visto. Lo veo y le grito Nacho. Estamos junto al papa. Salió y fuimos.

Al estar ahí era emocionante. Se te junta todo. Mi viejo. No sé. Un lio de sensaciones alegría y emoción. A medida que se acercaba la salida de Francisco te ponía piel de gallina. Al salir, saludó a los enfermos y se hizo una lectura en muchos idiomas por los Obispos o Cardenales. No sé bien. Cuando comienza el saludo donde estábamos nosotros. Era ‘guau’..  Yo dije nooooo y de repente lo tenía tan cerca que me llegaba el saludo. Nos preguntó de dónde éramos. Y le dijimos Carlos Casares (Claudio) y Bolívar (Nacho). Lo único que le dije era que estaba feliz de que no sea solo de nosotros sino del mundo. Que se cuide. Que estaba muy feliz de saludarlo.

Él te mira y sonríe suave. Dedica tiempo. No sé. Es raro. Aun así, no puedo creer. Las fotos son tomadas por los fotógrafos del Vaticano. Lo cual te dicen que te despreocupes, que luego puedes tenerlas. Y así fue. Hoy te cuento esto maravilloso. Nos regaló un Rosario a todos los que estábamos en primera fila en ese sector.

Que más. Es raro. Yo pensé en verlo con el papa móvil y terminé cruzando palabras y dándole la mano. Feliz. Solo eso un viaje feliz”, relató Claudio, amigo de Nacho.

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