Fm 10 en una nota exclusiva, habló con el padre mano a mano y nos describió su carrera al correr de estos 40 años.-


“Empecé como hermano a lss 26 años”

Abel contó en el móvil de FM 10 que “Yo me recibí de bachiller, comencé un profesorado en Buenos Aires, luego abandoné para ingresar  a trabajar. Después me fui a Estados Unidos para entrar a trabajar. Estuve dos años, cuando volví a Bolívar estuve viviendo en la Pulperia Miramar. En esos momentos que estuve con un cura de aquí que me llevó a Tucumán y donde tuve distintas vivencias. De ahí siempre estaba como hermano y de hermitanio, pero cuando volví en la capilla de Unzue no había misa y de a poquito empecé a transitar el camino que me llevó a convertirme en sacerdote”, manifestó en diálogo con Sandra Renna en el programa "Radioshow".-

"Vivir para expresar mi esperanza de fe hacia las personas que lo necesitan"

El padre agregó al móvil de Radioshow con Sandra Renna que “En Bolívar me dedique a caminarla, a pesar de mi salud, no dejo de visitar hogares, hospitales, expresar una palabra de aliento en el momento justo y oportuno. Cuando alguien lo requiera, nunca decir que no. Allí estaba presente cuando la palabra  esperanza de fe, transmitiendo la convicción que tiene sobre Dios, Jesús, y la doctrina católica. También, donde sabía que una persona podía requerir mi presencia, sin que nadie me dijera nada  iba a golpear la puerta para llevarle una ayuda espiritual”.

Para él lo fundamental es la persona humana. Para ello estaba dispuesto a ayudarla, sin importarle lo que piense, y que credos profesa. Así es el padre Abel, que para algunos lo llaman Angel porque riega con el maravilloso don que Dios le ha dado, el corazón de los hombres.

Al llegar a los 75 años, y con la salud deteriorada, decidió retirarse y acompañar a sus hermanas en Bolívar. Por ese motivo, luego de servir por casi 20 años al Clero Castrense con una importante labor pastoral realizada, decidió retirarse.

Como buen jardinero sembró. Lo que cayó en tierra fértil, dará sus frutos en las próximas generaciones. Porque su siembra es de muy buena semilla.

Cumplió un gran servicio a Dios, a la Patria y a los cristianos que por su presencia llenaron sus corazones del amor del padre.

Seguramente como un excelente sacerdote, hasta sus últimos días de estadía física en este mundo, seguirá siendo un hombre dedicado y consagrado a hacer, celebrar y ofrecer sacrificios.

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