Un referente para los árbitros de Bolívar nos cuenta las anécdotas que lo convirtieron en un grande que se recuerda a pesar de los años.


Edgardo era parte de las 26 personas que incluían la Agrupación de Árbitros de la Liga de Bolívar.

Debido a una casualidad, cuando Edgardo estaba jugando en Argentino Juniors en 1964 con 26 años, un árbitro de primera le preguntó si jugando allí ganaba dinero, a lo que respondió que no “Y él sabía con un sueldo de empleado de comercio no se vivía, me ofreció hacerle de línea en Henderson, y ahí empecé.”

Al poco tiempo llegó el fin del Campeonato en el cual trabajaba y se celebró con una fiesta en el Club Marsiglio. Toda la Comisión de Futbol Rural estaba presente y su presidente, Ernesto Luis Biondini, declaró que, después del balance que habían hecho, Edgardo tendría que jugar en primera.

“Al año que viene estuve jugando en primera, por todas partes.”

Edgardo Cardoso dirigió 30 años en ésta Liga ya inexistente y en las vecinas “Tenía muy buena gente la Liga de Bolívar, bien hablada, educada.”

En 1972 se contactó con el Secretario de la Liga olavarriense para poder participar como árbitro, fue a probarse “y a las dos semanas ya era árbitro de Primera”

“Me mandaron a Sierra Chica, a donde nadie quería ir” Edgardo cobró un penal en ese partido, pese al fuerte pedido de sus pares para que desistiera puesto que el lugar se conocía por ser violento. Una vez terminado el partido llegó a la terminal, donde lo estaban esperando y tomó sus varas para marcar línea “Y entré a repartir palos, cómo sonaban esas cabezas”.

Para 1994 estaba jugando Fútbol Rural de nuevo y según su criterio, la Liga bolivarense se perdió porque “Los equipos empezaron a aflojar, no había gente para trabajar ni plata. Era muy difícil juntar las comisiones.”

“Después de que dejé de jugar fui a ver Barracas Bolívar y me llevé una desilusión tremenda, los árbitros que vi daban lastima. Y no fui nunca más a la cancha”

Su alegría más grande que aún recuerda vívidamente fue en un partido de 9 de Julio contra Villa Juana en el Torneo de los Barrios.

“Tenían que venir los árbitros de Olavarría, y no se presentaron.” Edgardo, que estaba observando todo como espectador desde la tribuna, fue llamado a jugar para el segundo partido. “Todo el mundo decía que yo era hincha de Villa Juana. Cuando vieron que entré, 9 de julio se quería morir, pero le ganó 3 a 1, y le pegó el peludo más grande que ha habido en la historia de Bolívar.”

 “Cuando iba a salir con las dos líneas, se levantó la tribuna y nos aplaudieron todos. Arbitraje como ese no habrá otro en Bolívar.”

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