“Debo agradecer a Marina, una de las hijas del vasco, Jaureguiberry, porque aquí funcionó el bar el tropezón durante más de 40 años, una esquina muy tradicional, como vos decís, frente a la vieja terminal de ómnibus”
La verdad que muy contenta y agradecida con Marina, la dueña del local, que confió en mí para el alquiler, ella quería darle un cambio y lo conseguimos. Se hizo toda una refacción, que estuvo en manos de Miriam Muñoyerro, estuvo cerrado un tiempito hasta encontrar inquilino y acá estamos. El lugar ha quedado hermoso y es una esquina de mucho movimiento también.
A qué te has enfocado este último tiempo, más a la zona rural, más a la zona de campo?
La realidad es que la profesión en sí abarca tanto lo que son ventas en ciudad y en el campo. Tenemos en Bolívar mucha gente que por ahí quiere vender alguna chacrita y comprar alguna casa en el pueblo. Así que nos dedicamos a las dos cosas, tanto ventas de campos y chacras, como de casas, departamentos, terrenos también.
También realizamos todo un trabajo de gestión antes de lo que es la inspección de la documentación, de que esté todo en reglas para poner algo a la venta, para hacer una tasación, que sea una tasación real de mercado. Siempre le decimos lo mismo a quien quiere poner algo en venta, de que una propiedad puede tener varios valores. Uno es el valor emocional, otro es el valor real de mercado.
“También uno se va haciendo con el mercado inmobiliario y la calle, después la experiencia te va dando herramientas para aplicar a los negocios”
Yo siempre digo que a veces lo barato después termina saliendo caro. Por lo general, quien puede comprar una propiedad no es algo que lo haga habitualmente, o sí, en el caso de los inversores, y por ahí está más acostumbrado a que después puede haber algún inconveniente, ya sea en la documentación o comprar algo que no esté 100% en reglas.
Quien realmente hace el esfuerzo de poder llegar tanto sea a su terreno, a su casa, a su departamento, a lo que fuere, quiere tener la seguridad de poder tener la documentación como corresponde. Y bueno, es ahí donde yo particularmente hago mucho foco y me gusta que la gente quede conforme y que pueda tener su documentación y estar tranquilo.
Lina Juaristi tiene sus oficinas en avenida General Paz y Edisón, una esquina mítica de Bolívar y los teléfonos con 2314-61-3800 y 2314-46-4110.